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María Eva Díaz-Víctor González.....

Un encuentro memorable

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El sábado en horas vespertinas acudí a un encuentro que por mucho que nos imaginásemos podría ser fructífero para el elenco de teatro que se prepara para poner en escena en vacaciones de invierno la obra "Alicia en el país de las maravillas", resultó siendo simplemente memorable. El encuentro entre el productor y director artístico Víctor González, que viene con su propia trayectoria desde el teatro Colón de Buenos Aires, hasta la gran Córdoba y "nuestra" María Eva Díaz, la actriz que se formó hace décadas con maestros de la talla de Osvaldo Calatayub y Pedro Aleandro, tuvo lugar en el espacio cultural La Usina, en torno a las 19 horas, cuando se producía el primer ensayo del reciente formado elenco teatral. En una ronda los protagonistas de este especial momento escucharon al director Víctor González pronunciar unas palabras de bienvenida a la gran maestra María Eva Díaz. Luego del abrazo entre ambos se produjo esta situación mágica, díficil de contar pero que sin dudas caló profundo en quienes allí estabamos.

María Eva comenzó narrando sus inicios, de cuando en plena edad juvenil sentía que su ser interior se ahogaba en la profundidad de una vida que no le gustaba. Ella quería ser distinta, volar alto,-para aquella época de los ´70-, en una palabra: SER ARTISTA. Este pronunciamiento interno y la precariedad de la vida cotidiana la impulsaron a hacer lo que fuese para lograr su sueño: ir a Buenos Aires y estudiar Teatro. Contó que hasta llegó a juntar maíz, cuando la zafra se hacía en pleno junio, con las heladas y se juntaba con bolsa, casi de madrugada para que la chala estuviese mojada. Contó de un tiempo que las nuevas generaciones no conocen, cuando en el campo se trabajaba a destajo para conseguir un peso y ella, con su condición mujer, no se detuvo a pensar que no podía. Al contrario, trató con el encargado de juntar menos bolsas, unas doce por jornada y juntar el mango que precisaba para alcanzar sus sueños juveniles.

Allá en Buenos Aires, como nos ha explicado en tantas otras ocasiones, se formó con maestros del Cervantes, del San Martín y se granjeó el cariño de ellos que la llamaban "la negra de Ayacucho".

Esta experiencia tan preciada y rica para ella, no en dinero sino en sus frutos, es lo que trató de explicar ante la audiencia de este proyecto teatral netamente ayacuchense.

Les habló de las tablas, del sentido del teatro, de la humildad, de desprenderse de si mismo, vaciarse por dentro, para dejar entrar al personaje. Ser moldeables y transparentes para adaptarse a la impronta del rol que les toque interpretar. Dejar de ser uno mismo y que el personaje entre y se exprese a través de sus cuerpos, gestos, palabras, etc.

A medida que María Eva desandaba ese camino vivido en una plenitud incomparable, los que allí estábamos sentíamos que un nudo embargaga nuestra garganta y las lágrimas pugnaban por salir. Así lo sentimos, callados y absortos, escuchando a la Maestra del Teatro de Ayacucho: María Eva Díaz.

Agradeciendo desde ya la gentileza de haberme invitado a Osvaldo y a Víctor a presenciar este mágico encuentro de dos grandes que llevan al teatro como un sello en sus almas.

                                                                                                                                                                                                                                   Por: Mabel Santos
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